11 de diciembre de 2017

LAS NUBES CUERPO A TIERRA


Llueve, y no me sirven
colores de pintores enamorados,
por mucho que me ponga.
A veces,
para lo que quede de vida,
sobrevolando el verdor,
sólo tengo el olor
de tu chicle de menta.
Con eso hago
por mantenerme encendido,
al menos lo que queda
de semana, hasta que
en mi corazón escampe.
Jag.
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LLUEVE

Llueve sobre
mi dia nublado.
Menos mal
que Hockney pinta
como si siempre
estuviera enamorado.

Jag.
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10 de diciembre de 2017

TEMBLOR



La verdad, no sé hasta qué punto tendrás todas las ganas de vivir de tu parte.

No se me ocurre pedirte nada. Me pongo delante tuya y sólo me sale la audacia desmesura suicida de sentarme y quedarme quieto lo más cerca posible de tu casa, y comerme un yogur en el parque, o leer un libro o manosear el tiempo acariciándote de algún modo inútilmente en estas notas, esperando que tu ventana dé a mi alma, sabiendo con algún tipo de sabiduría imbécil que un día cualquiera tu corazón va a acabar volando hacia mí, después de tender una lavadora blanca.

Y vas a acabar preguntando temblorosa pero qué estás haciendo aquí maíz del cielo, hombre del demonio, que quién te habrá pedido juegos espectáculos como si no te importaran mis vecinos.

Y temblarás porque sabes que esas cosas que te pondrían de repente a preguntarme, en realidad no tienen demasiada vuelta. En realidad tú sabes que todo eso que nos pone tan cerca de la locura o de la maravilla, no exige ninguna ciencia de nadie, porque está hecho de todo lo sencillo que se entiende en todas las partes y en todos los corazones. Y cualquiera puede hacerlo con cualquier lápiz pequeño en una esquina de cualquier papel que encuentras por la casa.

Temblarás porque un desconocido feo y torpe se come un yogur mientras te espera, o derrama poemas ingenuos haciendo tiempo mientras te espera, mientras piensa tu nombre a los cuatro vientos.

Temblarás porque la pregunta la escribes en un papel traslúcido, que pones sobre la respuesta.

Temblarás porque sabes que todo eso está hecho de nuestra sangre y de nuestras cosquillas.

Temblarás porque todo eso está hecho del miedo más profundo por la más grande alegría.

Temblarás porque en un momento se hace eterno lo que tantas y tantas veces a ti y a mí se nos ha acabado, o se nos ha muerto, o se nos ha hecho mentira.

Temblarás si te acercas, como tiemblo yo al saber que el sentido de todo es correr y salir a buscar para darte todo lo que no tengo.

Temblarás, yo lo sé, y nadie tendrá la culpa de que cuando me miras yo me sienta como cuando llegaba a casa después de que, a la salida del colegio, me esperaran tantos para burlarse y hacerme morder el polvo.

Nadie tendrá la culpa de que yo te mire y sepa, sin conocerte, que el dolor sigue, que no se me repara el orgullo ni se me cansa el cansancio.

Pero te miro, y sé que ya he llegado.

Jag.
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8 de diciembre de 2017

ÁNGELES

Ella me habló de su primer ángel.

De cuando siempre quiso dedicarse a la música.

Me preguntó qué haces por aquí. Y yo no supe o no le dije o no me acuerdo, pero lo entendió perfectamente.

Ella me dijo que volvió por su segundo ángel. Me dijo tú lo conoces, es de nuestros tiempos malotes.

Me dijo que tenía que estar tranquilo.

Me dijo en su idioma que todo va al tran tran.

Y yo estuve de acuerdo, aunque la vida me está comiendo los nervios, le dije.

Yo venía cargado con bolsas de fruta y el corazón rebosando.

Ella me dijo que las cosas pasan porque las cosas te necesitan. Es verdad.

Yo le dije que su tercer ángel es un buen tío. Y su especie de tristeza resignada dibujó una caricia en los labios.

Dijo que las cosas son sabias. Y que también son comprensivas, con el tiempo te van dejando saber para qué sirvió lo ocurrido.

Sí. A veces la vida se raja por donde tiene que salir el aire. O por donde te tiene que entrar la luz.

Ella me dijo que estamos en lugares y personas inesperados porque formamos parte de cosas que tienen que pasar.

(Al mismo tiempo, yo estaba jugando con su cuarto ángel. Me preguntaba un número del uno al diez, si hombre si mujer, si hermano, amigo, novia o enemigo. Y algo gané).

Le dije a ella que a veces estás en los sitios para que pase algo que no te va a pasar a ti.

Ella me dio la razón. Nos despedimos.

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Me fui lleno de amor hacia casa. Porque de pronto parece que han venido a hablarme cinco ángeles, y porque estoy aquí, en esta época desquiciada e inexplicable, y te pienso todo el día.

Yo no sé casi nunca qué estoy haciendo, y tengo completamente desorientado el sentido de dónde debo poner mi interés. A veces pienso que ya se me han ido la posibilidad de la brillantez y las fuerzas. Para seguir, para permanecer y para renovarme.

Pero pienso que te amo, porque te miro y hay algo maravilloso que está como respirando y oculto en mitad de lo oscuro. Y a pesar de sentirme vacío y perdido, yo te lo quiero dar todo. Y no tengo momento para pensar en que reciba algo de ti. Como que no me hace falta. Aunque luego vaya siempre especulando con cómo será que tú quieras hacer por verme y por hablarme (fantaseo con que estoy sentado en algún lugar, y tú me pides un auricular para escuchar juntos una misma canción).

Y todo es un contrasentido. Siempre me pongo a pensar que porque tú y yo somos tan diferentes, podemos tener alguna posibilidad para la armonía.

Yo no sé a qué parajes me conduce todo esto. Pero después de hablar con ella, de pronto me descubro sereno y entregado.

Porque estoy aquí, y cuando te veo, yo te doy mi sonrisa. Y todo está bien.

Jag.
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Me dijiste el lunes:


¿Llevas la manzana?

Y mi vida era una sonrisa.
Jag.
8_12_17


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