9 de noviembre de 2017

COMO UN RELÁMPAGO VERDE.

Es como una percepción ruinosa que tengo de mí mismo. Y no entro a valorar. Me duele la cabeza un poco por. Me ahogo de improperio, y me canso de mi falta de luz y mi sobra de gólgota. Me dejo sentir eso y no dejo de tener la impresión de que claudico en algo importante, que se me escapa entre los dedos ay como el agua. Algunos conocidos lo intentaron con la alimentación. Otros me dijeron de mis métodos de selección de personal. Con paternalismo la mayoría, habida cuenta de que, de cara al modelo occidental de la clase trabajadora con titulación y/o herencia, yo vengo a ser un ejemplo estupendo de lo que no se debe hacer, a nivel social, laboral, intelectual, emocional, y así hasta el final. No me ayudo demasiado señalando sin maquillaje, en su crudeza, cada uno de mis clamorosos fracasos. Pues así, palmadita. Así, sonrisa, suficiencia y chasquear de la lengua. Así, a colmillo con mi seca inocencia, cada quién alzado en su propio púlpito expendedor de consejos y conveniencias. Les acabo poniendo la razón muy barata, me parece. Mi única labor buena, es la de servirles de zanco atalaya desde la que contemplar más tranquilos el futuro: al parecer, el que yo hable y ellos no, sirve para que entiendan que sus vidas sin sentido van por el camino correcto.

Madremía, que es una debacle, pensaría, si hubiera tenido visos de que seguía un plan remoto, o al menos una brumosa ansia improbable que esbocé mientras me trataba el acné, pero qué va. Desde chico me he sentido abrumado y escupido al mundo con mis dos apellidos, y ahí se me acabó todo lo respetable, me parece. Todo esto es un asombro mal entendido. Todo esto es una quedada mal llevada. No tengo sistema ni objetivo. Pan y estructura pedí en una exposición que hice, pero nadie entendió nada. Escribo sin tema ni fin, porque no siento que los tenga como "escritor". Escribo sin tema ni fin, porque como persona tampoco los encuentro, mi tema ni mi fin. Qué se yo. Siempre he pensado que estoy harto de vivir desde que nací. Y ahora me siento, y que esperen los mensajes, y me encuentro como perdido y dejado en un descampado en la noche cerrada. ¿Qué puedo dar, para que mereciera la pena soportar mis cargas, me pregunto? ¿Qué hay de bello en mi, antes de que me conozcan más allá de lo que se ve? Y sin embargo, yo te miro, y aunque no te conozco de nada, e intuyo tus cargas, tus dolores imborrables, tus malos olores, tus caprichos insalvables, a pesar de ello, digo, yo te miro y encuentro en mí como mi poco de ansia por ir un poco más allá de lo que veo, y me encuentro con inspiración para trasponer el umbral que echa para atrás a la mayoría, y avanzar un poco más hacia ti, y por lo menos hablar de algo más allá de la casual deferencia de la educación-buenos días-qué quería-sí-coge lo que quieras y ya-sí-en el estante de fuera-a cuatro cincuenta. ¿Será que hay como una curiosidad natural universal repartida en todo el mundo? ¿Será que la gente, como tú por ejemplo, también, como yo por ti, siente que tiene algo que ganar en descubrirnos y tantearnos, aunque sea mínimamente? Ay, yo no lo sé. Pero eso a mí me sirve para no bajar los brazos del todo.

Yo ya sé que todo desemboca en la decepción, con su lecho de limo sucio, fangoso, formado por la podredumbre amalgamada que se arranca de la ilusiones, y arrastra el cauce vivo. Yo sé que todo acaba siendo dolorosamente normal, que todo tiende hacia un resignarnos a la lógica aplastante de la decrepitud y la miseria. Yo estoy golpeado y manoseado como la fruta que te dan en dos por uno. Yo sé todo este rendirnos a la lógica, lo sé, pero algo hay de juego oculto y esperanzado en algunas preguntas de todos los días. Algo en lo que, incluso fugazmente, acabamos depositando las explicaciones vitales fundamentales, las que guardamos y nos vienen desde las profundidades a decirnos por qué cada día tú te levantas para hacer siempre eso que haces, y por qué estoy yo mismo hoy en ese mismo lugar, y a pesar de ser de mundos distintos, estamos en una situación común y negociable, enfrentados y por mi parte entregándome de lleno a la desazón más que probable, pero sabiéndome con un nerviosismo sorpresivo en la voz, con un mortecino brillo en los ojos, mientras siento cómo una vez más estoy poniendo el alma en una pregunta casual, emocionándome porque sin querer nos hemos rozado los dedos, y he sentido como un relámpago verde iluminando todo mi mundo. Sabiendo, con sonrisa triste, que cualquier gesto tuyo de amabilidad, bastará para que tontamente me ponga otra vez a cargar las tintas. Como un autobús vacío, anárquico e insufrible, que sin itinerario ni destino, inventa donde quiere las paradas.

Jag.
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PRECARIADO


Doy amor
por comida y cama.
Jag.
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ESTO ERA


Cuando el dinosaurio
mordió la manzana,
Adán despertó, y Eva
todavía estaba allí.
Jag.

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7 de noviembre de 2017

ESCONDITE

Si lo vamos a hacer
ya está equivocado el condicional.

Será por tu gusto y el mío,
pues tiramos el imperativo,
si bien mal yo recuerdo.

Yo soy mi única esperanza.

Caminarás conmigo porque quieres,
aunque no tengo nada.

Caminarás conmigo porque quieres,
o porque no tengo nada y además,
tengo el brillo de saber
que no tengo nada
y se va a equivocar el futuro.

Tú dime tan sólo
dónde quieres que empecemos
a ponernos a enseñarnos
el vivillo de las entrañas,
de los corazones el bies, tú
tan sólo dime, porque quieres,
detalles importantes
que se me escapen
del prevalecer de tu sonrisa.

El mundo boquea
y yo no me voy a cambiar por otro.

Me quedo porque no tengo nada.

Dame tu combinación y tu etiqueta,
que antes de que la vida se gaste,
porque quieras,
contigo quiero arder.

Dame la mano, que vamos
a hacer el incendio andando.

Dame tu palabra, porque quieras,
y seguiremos adelante bailando.

Yo no pido perdón por tener intuido,
de repente y por adelantado,
el olor proyectado
de la verdad de ciertas cosas.

No se me ocurre explicación
del tenerte metida en el sentido.

Desde chico se me aferra
esa luz fatal o maravillosa
de lo inevitable,
de lo que siempre deseamos.

Se me queda cogido
en semejante parte, mira,
toca, pregunta, tienta.

Es con eso que tú sabes
como derrocaremos al gobierno
de la sangre de estos burros,
el de los traficantes de sueños
que allí se gustan
en este sucio mundo inhóspito.

Es con eso que tú sabes
con lo que tú y yo nos opondremos
a toda esa gente indecente que nació
con toda la baraja en la manga.

Jag.
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ARDEN MÁS FUEGOS QUE LOS QUE ENCENDÍ


Haces más
soñando sin esperar
que esperando sin soñar.
Jag.
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TALLA


Si es que la gente no me ayuda
ni me entiende,
tan dentro de sí, 
yo me quedo a vivir contigo de la mano
de mi sencillo amor
por el baile con tus adentros,
fabricando vida que inventemos,
y aún solo,
en mí mismo pleno.
En mis montañas de esperanzas.
Jag.
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2 de noviembre de 2017

CERO COMA DULCEMENTE

No importa nada que una nube delgada esté tamizando la luz de la tarde. Igual que no hay más ciego que eso que tanto dicen los arreglamundos buscazascas imbéciles politicoides del Facebook, no hay más muerto que el que no quiere vivir.

Yo sé que ella no es de lámparas encendidas en la noche. Y que la música que escucha y los poemas que comparte, yo no los buscaría saliendo de mi. Pero la pienso y la miro, le hablo, la escucho, y es como si se me arreglara algo que no sabía que estaba roto. Todo es cercano y misterioso al mismo tiempo.


No me queda nada de la alegría vana y suficiente que sueles tener cuando se prolongan los buenos tiempos, esos de entreguerras o entrebragas, esos que no exigen de ti la tensión ni el orgullo, ni el sentido del honor, fuera de los que no sean necesarios para hacer más exhaustivas las desmesuras del disfrute.


No puedes tener remedio, si no tienes el problema acotado.


Ella se acerca y se mira en el espejo. Después de escuchar a mi ojo, se responde bella por su corazón sobreviviente. Se mira sin más, y parece querer no darse cuenta de que el gobierno, con una sonrisa de estiércol, le va a decir que vamos otra vez a cambiar la hora en pro de la eficiencia de lo conveniente, y en contra del amor al aire libre, las gentes sin desodorante, y del bendito sol, que sale para todas y para todos, y viene a descansarnos al tejado.


Las canas le son ríos de plata, y le sujetan la cara como sosteniendo un cuenco de leche caliente. Ella se pone más niña de la cuenta, algunas veces creo, como los poemas que me acaban gustando de verdad. Se ríe ansiosa sin motivo. Y se me estremece, golpeándose un pie con otro en la cama, de pura excitación.


Paseamos, y de pronto dice tenemos que llamar a tu madre. Luego tiene un hambre atroz innegociable, y entro a comprar una ciruela un aguacate, claro. Lo único peor de todo esto, es que, a pesar del brillo de colmillo que se me ha quedado en la sonrisa, hoy me da por ojear incomprensiblemente un Benedetti que reciclé en su día.


Las guerras son siempre de los tontos contra los listos, entiéndaseme, de quienes tenemos toda la razón contra quienes se descolgaron por un descosido de la inopia y vinieron a caer AQUÍ, y se pusieron, por sus razones o por sus cojones, a jodernos la vida y a destensarle el ojete a nuestro statu quo, llámese mundo de perfección, belleza y justicia ¿no? 


Ay, descansa. Ella es un perro que se persigue la cola. En eso pone un empeño voraz. La amo en su ensimismamiento y en los descansos, en los que me mira en silencio, a contraluz. La amo con mi pequeño amor ingenuo y puro, que no le sirve para nada. La amo con el amor que construye fortalezas en el filo de una hoja de hierba bajo una lluvia tenaz, mientras se anegan los campos.


Le digo que me ha salvado la vida. Pero no puedo contárselo todo.


Las guerras vienen a ser siempre de nosotros contra ellos, desde tiempo inmemorial. Da igual el bando en el que caigas. Todo consiste en ponerle orgullo e inspiración a las consignas de tu facción, silenciar convenientemente sus contradicciones e inconsistencias, y lanzarte a tener razón a cualquier precio, y saberte convencido de que estás en el lado de las personas de la bondad, del derecho, de la legalidad, y que te opones a un sucio ruido de esquirlas de ponzoña ardiente que sale de los estómagos del infierno para rompernos los establecido. Tú el bien y ellos el mal, a toda costa, sin dudar, hasta la muerte. Así el amor bellaco, tantas veces. Así todo lo humano, tantas y tantas veces tan huérfano de  cordura para parar la palabra llameante, y de dignidad para que la decencia dé un paso al frente.


Por el camino, reconozco mi vulnerabilidad y la tuya. Puedo hacer algo malo sin querer, y puedo hacer lo que quiero, sin maldad.


Yo sé que amo sencillamente, casi instantáneo. Si no va sencillo, y no me rindo y no me dejo y no me voy por pies, supongo que es que será otra cosa a la que no me quiero molestar en poner nombre.

No tengo tema, ni voz, ni bandera que seguir. No tengo un talento que cultivar, ni un mensaje que grabar a fuego en la vida. Cuando he ganado algo, ha sido aburriendo al destino, de tanto perseguir con saña. Mis premios nunca me han llegado por sorpresa. Los he ganado por desgaste, por aburrimiento de hacer siempre lo mismo, y hartándome de recibir hostias. Y nunca fui un joven prometedor para nadie. No tengo alumnos que me esperen, ni contertulios que me aplauden las gracias, ni adolescentes que me lamen el póster con los ojos cerrados, más o menos por la zona de la polla.

En mis malos tiempos, yo sólo tengo mierda en las entrañas.

En mis buenos tiempos, yo sólo tengo buena vecindad para callármelo.

Furia en las tripas y vinagre en la boca. Y una luz agria que no consigo limpiarme de la risa. Ilusión por el amor y la bondad natural del hombre, para malamente contenerme de salir a pegarle fuego al mundo. Y espíritu cándidamente constructivo para empeñarme en haceros una casa con toda esa basura. En fin.

Poco va a poder hacerse con mis restos, estoy suponiendo.

No sé si como mala hierba. No sé si como arbusto, seto espinoso árbol magnífico, pradera en flor, pero la siento enraizada en las riberas vaguadas laderas soleadas riscos acantilados inaccesibles brumosos de mi corazón.

Ay, descansa.

Poco va a poder rescatarse de tanto vano intento que tuve por el amor, que se me murió no sé cuando por el camino. Y saber que me flaquean las fuerzas y me pierden flexibilidad las comprensiones con el paso de la gente (más que del tiempo), y dejar correr la desdicha, con el desborde de mi furia contenida por mi cobardía, por mi inmadurez, o por una especie de trasnochado cándido respeto por lo que finalmente se me reveló sucio e indigno de la cuenta siquiera.

Poco se va a poder sacar de mi torpe experiencia en el mundo, deslumbrado por lo vano tantas veces, resentido por tanto romo dolor que en su tiempo tuve por sola compañía. Y la incapacidad de aceptar que el mundo simplemente es torpe, sucio y ruidoso como un camión que viene de culo.

Dios, vaya formas estúpidas que me salen cuando me quedo tendido en la mala pipa. Ya me lo voy notando en la letra.

Ayúdame, vamos a bebernos juntos tus lágrimas, le decía.

Me he dado la hostia padre, y qué voy a atreverme a decir ahora con una mísera gota de fe o de convencimiento. No he sabido nunca posicionarme cerca del estrado de otros. Siempre sospeché de saborear tan de cerca el verbo o el timbre del orador, que siempre viene a dejar su basura en casa. Quizá por eso siempre he sido un negado para la oportunidad que tantos otros aprovecharon, la de entender un segundo de flaqueza, un descuido, y arrogarme la verdad, o al menos la palabra, y secuestrar con mi tonta vanidad al auditorio. No es poco lo que va a poder aprovecharse de mi. Es nada, en esta tarde pesada, que va hincando la rodilla como un viejo elefante que se ahoga.

Ella me imagina delicado, deseante y deseoso, y yo qué le voy a hacer. Ella se mira en el espejo, y no se entiende tan lejos de mi aroma. Y qué le digo. Se le suben los olores y los sabores y yo no lo entiendo, y no tengo alma para contradecirla.

La amo también cuando piensa sus dudas en voz alta, con tono "grandes verdades".

Ella dice que de algún modo todo esto se va a arreglar. Ya verás. Dice.

Ella dice que la verdad está en las pequeñas cosas. Dice. Y se alarma con la cara que le ponen cuando enseña las bragas en público, a un grupo de gente en la calle, a una sola persona en su cuarto.

Vengo a decir que del amor ella no tiene la culpa.

En realidad yo siento que no tengo nada que darle, que no sea ardor o negrura. Pero ¿cómo voy a decirle que se me han pasado para siempre las ganas de explicarle, para que entienda, y de una vez se reconforte?

Soy un grito de amor balbuciente desde el fondo de la caverna. Dame con un palo en las tuberías vacías que salen del corazón. Escucha el eco.

La muerte siempre se ha sentido tan natural entre los vivos, pero nadie parece querer entenderlo. No queremos caer en la cuenta de que la muerte va en serio ahora mismo. Que no la sabemos ver si no es con la pompa y el estertor que nosotros mismos le ponemos, sin que nos lo haya pedido.

Ay qué maná de tontos caídos del cielo, esperando que la muerte se nos va a anunciar con solemnidad y arrebato.

No ha sido nacer, cuando ya tenemos el arañazo de la vida resquebrajada dibujado por el cajorro titubeante hasta el hoyo. No ha sido el primer suspiro, y ya tenemos el corazón cegado y roto de luz que nos sobra. Y señalar bobamente, y ponernos en pie, torpes, balbucir extraños, y la cabeza ya está equivocada para siempre.

Qué puta mierda nos contaron que es esta vida, que nos lo creímos tan llanamente.

Qué lástima, me digo, que me encontró en su camino o le salí al paso, o yo qué sé qué pasó, para sólo tener para darle mis pobres adornos con guarnición de miseria y amargor. Mi dolor inútil de no poder resarcirla de haber desperdiciado sus poderes entre tanto malhombre empeñado en acabarla.

Ella se queda sola en la tarde, tan quieta ante el espejo, y yo tan ajeno y lejano. Y el sol se le posa cálido y desganado.

Y son tan pequeñas, sus cosas importantes.

El olor de las tetas, me dice, que se le queda impregnado en las copas.

Y claro que me muero de muá.

Y se emociona con esta cosa descabellada, y se queda atenta a esta ilógica desmesura. Se concentra en su ilusión de que todo esto es básicamente tierno, incluso adorable. Y me enseña sus manos grandes de empeñarse, sus manos bellas de hacer contra pronóstico. Sus manos duras de querer como se pueda. Sus manos de decidir. Sus manos de embestir. Sus manos de desnudarse siempre tan sola en este mundo. Y besar. Y besar y despertar de lo que quiera que soñaba en este castillo colapsado de migajas, y saberse el corazón mirado. Saberse en esa magnitud incomprensible de emoción inexplicada. Y desear con furia y egoísmo. Aunque tiemblen siniestramente las casas y se arruguen para siempre los papeles.

Amar. Tan sencillamente lo veo.

Amar con el ardor de los labios desprendido, y dárseme en lo que sabe y puede, pedirme en lo que siente que quiere y entiende que yo puedo saber y poder, pedirme para siempre en tan sólo un momento lo que siente que quiero, o lo que entiende que pido. Así el amor, al que siempre busqué, y tan bellaco perdí por el camino quién sabe dónde.

Ella sabe que no necesitamos que nos arreglen.

Ella sabe que todo se arregla no haciendo puto caso a nada de lo que estemos diciendo, que pasemos de nuestra opinión y de nuestra delicadeza como de la mierda, y darnos de besos. Darnos de besos o algo así de inexplicable, hasta que uno a uno nos cansemos y nos acabemos olvidando, a besos, de quejarnos por lo estúpido y miserable hijodeputa que hemos sabido siempre que es este mundo, mientras baja de culo la cuesta que nosotros subimos tan trabajosamente.

Jag.
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FRONTERAS


Yo quiero vivir en un país que sea un corazón, en una mujer que sea una casa de aire fresco y un campo interminable con las piernas de par en par.
Quiero que ese país y esa mujer les pongan mi nombre y mi alma a su territorio, que me tengan férreas leyes de amor, de alegría y de suspiro.
Quiero que una razón primordial del existir de su piel y de su bandera esté fundamentada en que yo me desviva por respirar en su mismo aire, por sentirne lleno cada vez que en cualquier parte digo su nombre.
Y que no se me ocurra nunca pensar que viviría mejor fuera de su dentro, ni lejos de su lado.
Jag.
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PROVISIONALES


Vengo a darme cuenta de que me había dejado los bolígrafos destapados. Raro en mi, verdaderamente. Tengo como un zumbido constante en los oídos, pero ya he empezado a hacer algunos planes. No es malo que algo prometa y que casi nada esté hecho. Te amo. Después de la merienda han leído algunos papeles, están recogiendo cosas, y se están probando zapatos. No me voy a olvidar de tus palabras ni de la luz de tus ojos.
Mi hermano me dijo ven conmigo, y él iba delante, despacio, con las muletas. En la ampliación del cementerio están creciendo estupendamente dos ginkgos. Luego nos hemos parado donde el abuelo que conocimos. Estábamos hablando con unos amigos de cuando se muere gente más joven que nosotros. Y de la sangre, y de las decisiones y de las ganas. En fin, se estaba poniendo bonita la tarde, y una prima nos llamaba desde lejos, venid, nos decía, casi gritando, por señas. Había venido el alcalde.
Jag.
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APUNTE



Jag.
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DISFRUTE


Me gustaría
hablar del amor
de la vida,
pero mejor
prefiero esperar
a que pase todo esto.
Jag.
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23 de octubre de 2017

CONCHAFINA


Todo fue tirar besos al fondo de un pozo.
Un por qué no de la mañana a la tarde.
Un momento luminoso que de repente siempre cada vez en cuando al horror se resistía.
Y yo decía,
el amor bueno no cuesta trabajo,
la nobleza no echa cuenta
del haber ni del debe,
me decía.
Y venga, una y una más, cada vez, inventar el gesto sin rencor, el saludo sin orgullo, hambre de adivinarte sin apatía.
Y todo como un perro mísero a la puerta de la casa que por detrás,
niña silenciosa, dejaste.
Todo con las pobres mejores galas que tenía.
Y al trágico caer ineludible de cada noche,
al paso negro de cada mes que sin tu atención se me moría,
un nunca más cada vez más doloroso,
un abre los ojos y las puertas que por la mitad al corazón enceguecía.
Cada vez más nunca más no te oye.
Cada vez más nunca más no te mira.
Cada vez más dentro de mi cáscara dura ese nunca más que mi vacío iba llenando con todo ese tirar besos al fondo del pozo.
Jag.
19_10_17


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Seguid adelante.


Los malos
envejecen peor.
Jag.
19_10_17


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COMO LES GUSTARÍA VIVIR

Los políticos viven de enardecer a la gente ante problemas abstractos e "irresolubles", de crear frentes de opinión en debates eternos, para seguir ofreciendo necesidades/promesas por cumplir.
Crean enemigos para justificar su propio papel gestor en las instituciones.
1-ETA / Terrorismo internacional 
2- Inmigración
3- Debate identitario
4- Cambio climático.
No quieren resolver, así tienen a la gente entretenida, sin tiempo para pensar cómo les gustaría vivir.


Jag.


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Un momento

Ahora,
después,
ayer será, mañana
fue posible.


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Monólogo

Ama,
y ya está,
me digo.
Jag.
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10 de octubre de 2017

DIOS RUMIANTE

En principio, me veo en la lógica de advertirte que me dispongo a probar a hacer componer de alguna manera un textezuelo llenito hasta el cansancio de puntos y aparte, un conjunto de fraseos equívocamente versificados como los de los y las escritores y escritoras instalados e instaladas en los puestos de jerarquía de las listas de venta de los suplementos culturales de papel de fin de semana, esas listas de venta que la gente hace involuntariamente y sin sentido compositivo con sus compras, la misma gente que por sentirse parte de la ciudadanía acaba manteniendo en pie su ilusión de que el gobierno que les gobierna es la suma de su decisión con la decisión de una casi absoluta suficiente mayoría que impunemente derrota a lo justo y se arroga la razón del número irracional y estúpido para cargar de respaldo su ambición, la del gobernante, su ineptitud, su maldad, su egoísmo y el campo libre de su tropelía, y ya no quiero perderme más, referirme a esos textezuelos dirigidos a princesitas que han escuchado un disco de Chavela, se han colgado un post de Frida y están a punto de separarse porque tienen la ilusión de que princesitas no lo son, y se ponen a leer la vaga poesía de otras princesitas que confunden la redacción de un poema con la exposición libertina de un edulcorado calentón, sí, un textezuelo como ésos que copan de puntos y aparte los despejados libros de poesía de adaptación curricular para personas que se saben borrosamente desesperadas por todo pero han aprendido en internet la palabra empoderamiento y se han lanzado sin querer a alimentar la falacia de que este país TAMBIÉN ha hecho una transición efectiva hacia un verdadero interés por la CULTURA, mucho más allá (en realidad más hacia aquí) de cuando los hijos y las hijas de los generales victoriosos y los de los que montaron sus negocios favorecidos por la victoria empezaron a cardarse el pelo, se pusieron hombreras de plástico, aprendieron palabrotas en inglés, y empezaron un módulo de yonqui guapo en academia privada del centro a un paso de casa, mientras los yonquis feos suspendían como moscas en los barracones y las bajeras de puente de los arrabales y extrarradios, sí, y ya está bien de seguir abusando de la frágil atención en el devaneo barato, referirme a esos textezuelos de sensible de postal para leer en la playa y en el metro y meneando la sopa de sobre y meneando a una prima en una barra con luces dudosas pero efectistas de seducción/conquista/tenemos/que/vivir/la/vida, mientras se esbozan planes de maridar momentáneamente hortaliza y conchafina, en fin, la verdad es que yo no soy quién para extenderme, ni esto va a ser qué para extenderse, sí, ésos, esos textezuelos vagos dirigidos al consumo de personas con sus sentimientos y sus deberes inalienables hablando primero de su individualidad inviolable, de su papel en el conjunto del colectivo, de su identidad con su intrínseco e innegociable respeto por su peculiaridad, para después hablar de los fichajes. Y ya me callo, en principio, de la advertencia, que me sale más larga que lo que venga a decir, y qué importa, y que no se me vaya a notar más de la cuenta el postoperatorio de Bernhard, pienso.

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Tú sabes que a veces no comunicamos porque las puertas y las ventanas no se nos abren de tan hinchadas de veneno.

Tú sabes que ya nos va haciendo falta que algo sencillo se ponga de nuestra parte.

Ahora mismo, al menos como mínimo, es esto lo que nos une.

La vida no nos viene como la luz que ilumina las caras de dos niños que se miran frente a frente en torno a una hoguera en la noche.

La vida no pierde el tiempo en acariciar tus manos mientras le ofreces tus mejores canicas.

Las coge y ya está.

No importa si se te acaba el juego.

La vida es llora, mientras el cielo azul impávido pasa recortando los cedros moribundos.

Es ceniza debajo de la caricia, la vida.

Es una página que ociosamente y sin más se pierde para siempre, mientras esperas que se acabe de una puta vez la reforma de la torre de Sally.

Ya ves.

Soñamos con que una mujer colosal, con un cuerpo hecho de conejitos blancos iba a venir a darnos el abrazo que sentimos que habíamos perdido de nuestra madre.

Un abrazo efectivo y acogedor.

(Dios, me odio haciendo esto).

Un abrazo como de ahora para siempre sin preguntas.

Un abrazo de me voy a quedar contigo para siempre a partir de ahora.

Para siempre y a pesar de que tu respirar se agita presuroso.

Un abrazo de estate tranquilo que aquí dentro no ha de llegar la vileza de la medianía.

Ese.

Ese abrazo hemos soñado.

Pero hemos despertado de ese sueño, y sólo nos tenemos a nosotros.

Y nos sentimos solos y traicionados, y ya nos da risa plantearnos si aún podemos llegar a volver a creer en nosotros mismos.

Y no me lleves la contraria, que sabes que es verdad.

No nos queda nada.

Nada.

Qué podemos esperar de la gente.

La gente es una masa que justifica su ignorancia por la vida acelerada.

La gente maquilla de normal la injusticia de la que viven los miserables.

La gente se queda encallada en su honradez, en su buena intención.

La gente se acaba acomodando en su cortedad de acción, en su comodidad de reacción, siguiendo la baba trending topic para no tener que sentirse rara, o sola, o abandonada de la mayoría.

La gente reza para que les salgan youtubers de éxito, o reinas de la belleza, o magos del balón, o inventores de App´s revolucionariamente productivas.

La gente piensa que acabó su mezquindad porque sus hijas e hijos terminaron una carrera en la universidad.

La gente celebra que superaron enfermedades que les hubiera arruinado su imagen externa.

La gente toma drogas limpias e invisibles.

La gente lee a Shakespeare para saber quién es el asesino.

La gente mantiene el orden y suspira por llegar a hacer lo suficiente para que les tengan envidia los vecinos.

La gente, quiéreme.

La gente, piérdete.

La gente, tenemos que hablar en serio.

La gente, de esa guárdame una cría. La gente.

La gente que confunde egoísmo con individualidad.

Independencia y autonomía y anarquía y libertad.

Para toda la gente y para una a una. Una de cal, y de arena, una.

Porque ¿sabes para quién hacen los gobiernos que hace la gente?

Pues para la gente.

¿Sabes quién manda pegar palos cuando la gente está opinando un poco raro para los gobiernos que hace la gente?

Pues la gente del gobierno de la gente.

Y los esbirros que pegan los palos del gobierno son la gente. Están ahí para eso, para que la gente no se manche la ropa, ni se le maltrate el espíritu, ni tenga que estar apuntalando constantemente las verdades que les revelaron Dios o sus padres.

Así se mantienen tranquilas las verdades de la gente que lo dejó bien atado.

Así se garantiza su correcta digestión.

Y de mientras, gente que sólo lee en los tiempos muertos, sin tener noción de persona, van por la calle y las barras de los bares postulando por su identidad.

La gente que nos roba.

La que se siente diferente y hace gala de ello.

La que se siente con talla para hacernos evidente su desprecio.

La que no tiene interés ni comprensión lectora, aunque mata y muere por su derecho a opinar.

La que viene y la que vendrá. Esa gente, la que nos coge de la mano, y nos acompaña amablemente al matadero.

En todas partes gente junta.

Gente de la esperanza al lado de gente de claudicar.

Gente de construirse y gente de zozobrar.

Gente del orgullo y gente de la lástima.

Todos uno frente a otro.

Todos uno al lado de otro.

Unos allí, para dar leche y sangre.

Otros enfrente, por su leche y por su sangre.

Todos mascullando las canciones infantiles que les afilaron los dientes.

Sí, esa gente delicada, criada con angustia.

Esa gente dura que se merece la siesta.

Esa gente suficiente, que hace bandera con sus desmayos.

Esa. La que tiene todo lo que hace falta y podría avanzar sola o de la mano por el camino de la alegría.

La gente, entre la que está quien me ama.

La gente, entre la que está quien abriría la puerta de su casa, y te daría la silla, el pan y el vino.

La gente, no me desfallezcas.

La gente, no te rindas.

Y sigue, hasta que se rompan todos los platos y ensuciemos sin remedio todo lo blanco con las pobres razones de nuestros deseos. O de nuestras culpas.

No les hagas caso a los gobernantes, como hace la gente.

No les hagas caso a los gobernados, como hace la gente.

Disuade y desiste. No les alientes con lo mejor del brillo de tu mirada.

No mires a los ojos de quienes construyen el recelo. La gente.

Abominan de los libros que acaban mal, mientras piensan que su vida está bastante bien. Y que lo normal es la felicidad.

La gente que piensa que el dolor es sólo un lamentable traspiés.

Sí, la gente.

La que se enamora de las fotos.

La que dice que te ha encontrado cuando encuentra y le gusta tu foto.

La gente esa, opina por las fotos.

Cree en las fotos, y construye su vida con sus fotos.

Cree en las fotos, y construye su vida con fotos de otros.

Construye la vida de los otros con fotos suyas y fotos de otros.

Gente que, por creer en las fotos, construye la vida de otros con fotos de otros otros.

No desmientas a esa gente, ahora que piensan que su felicidad es un derecho natural que viene en camino.

La gente, sí. Concretamente esa gente.

La pobre gente que sufre la miseria.

También, la que construye miseria para otros. La que vive de esa miseria, y le pone un mango y un marco bonito y la adecenta y la vende, y de eso hace el propósito, la luz de su vida.

Y lo mismo con la ignorancia.

Respira, que se parece a pensar.

Y piensa, que es mucho más que respirar.

Trafican con los sentimientos de los demás. La gente.

Hay gente que siente que es una isla perdida en el océano. Y rodeados de agua y de sal, se enorgullecen de su falta de hilos de sangre y de tierra que los unan al continente.

Por otra parte, hay gente que siente que es una isla perdida en el océano. Y rodeados de agua y sal, se sienten abandonados del vigor de la mano que ayuda, del aliento caliente que nunca los dejaría solos.

Gente que siente que todo a su alrededor es vacío, es hermana de sangre de gente que siente que todo a su alrededor está para atacarle.

La gente que siente que es una brisa de primavera. Y se ofrecen y se abren.

Gente que siente que todo está siempre bien, y tiene ahorros de esperanzas para los tiempos oscuros, y sincero entusiasmo por vivir.

Esa gente le da las gracias a Dios por haber nacido y vivir. Piensan que merecen la buena vida que viven, y están convencidos de que las desgracias son injusticias que les ocurren a ellos porque se han traspapelado.

Esa gente.

La que piensa que sólo los demás desfallecen.

Que sólo los demás se manchan en público.

Que sólo los demás tienen postura reprobable por el sentido común de la ciudadanía. Esa gente.

Ahí los tienes, están por todas partes, hablando con acento tertuliano de la fotografía impecable de las películas que no entienden.

La gente que abriga serias sospechas de la ironía, porque en realidad nunca ha comprendido demasiado bien los mensajes evidentes.

Gente que recela del raro y del desobediente.

Gente que abomina del feo y del extravagante.

Gente que se ríe de quien no encaja en las formas.

La gente. Venenosa y vulnerable.

Pérfida e inocente, la gente.

La gente piel fina.

La gente chochona, huevona.

La gente listilla, tan simplona, la gente.

Abochornada por nada. La que se ríe abiertamente cuando alguien

se mancha

se cae

se tuerce

se sale

se muere de forma ridícula.

La gente que nunca moverá un músculo por lo verdadero y lo digno,

aunque tenga constantemente hinchadas las venas del cuello por el mantenimiento de las formas.

Esa gente que habla gratis.

La que quiere tener razón soltando lugares comunes.

Esa gente que opina barato en su cátedra del teclado.

La que se muestra orgullosa de los logros y progresos del mundo civilizado.

La que berrea sus derechos, para después decir con orgullo

ese puente

esa manzana

esa vacuna

esa alberca

la hemos construido nosotros.

La gente que se acuerda del prójimo para repartir los pagos y las culpas.

La gente que parece que su objetivo en esta vida es salvar el culo.

La que ejerce con orgullo y soltura su opción de ciudadano.

La gente sigue adelante, a favor de viento y marea.

La gente sigue votando la herencia envenenada, y que el mejor me quedo como estoy no se nos acabe yendo al garete.

La gente las viste como putas y tiene plena convicción de la prevalencia de sus derechos.

Entre toda la gente la mataron, pero al final se murió sola.

Sola como la gente.

La que sigue en su amor prefabricado.

La que sigue en su emoción de importación, y con el debido respeto, señor, pero qué diablos, vamos a darnos un beso bajo el muérdago.

La que tiene en su agenda los cumpleaños de los niños, la ropa de diario y los amigos del trabajo.

Lloran de ardor aprendido y suspiran de plástico.

Comen de pie y follan a distancia.

Les gusta les encanta les divierte les asombra les entristece y enfada, pero nada les emociona.

Sonríe con miedo, abraza de memoria, besa con cuidado.

Dime tú entonces qué podemos esperar de la gente, tú y yo.

Gastan sus años de intelecto, sus litros de poema en aprenderse las canciones de los jefezuelos que tienen a mano.

Se les lanzan a los brazos, y les siguen como sombra oscura, como luz de un falso día, hasta el borde de todos los precipicios, los acantilados.

Cada quién vive convencido de ser el solista del coro.

La gente, oye.

La que vitorea a las fuerzas represoras.

La que pone fotos de antes para hacer sangre ahora.

La que vocifera promesas brumosas para que les sigan los exaltados, los parias, los abuelos y los niños.

A por ellos, que nos roban.

Vámonos todos a los bares, que allí están el amor puro, la justicia universal.

Esa gente que te digo.

La que se aprende las consignas de quienes se arrogan garantes de su voz genuína.

De su tono vital.

De sus valores.

De sus directrices.

De sus anhelos. Sus sueños por cumplir. Sus amores escritos en tiempo inmemorial.

Pero qué cansado se me está haciendo esto.

La gente normal se deja poner las riendas. En la vida buscará un diccionario, obviando los significados de la actualidad.

La gente vive bien creyendo en un engaño establecido.

La gente es suficientemente lista.

La gente. La que construye el terror sin saberlo.

La gente. A la que se le saca punta para pinchar y no para escribir.

La pobre gente que va a caer como moscas, mientras celebran la promesa de que se alzarán como dioses.

La que se quedará atrapada para siempre en un tarro de espesa miel muerta que confundieron con la vida.

Esa gente, óyeme.

Esa masa informe que estudió y trabajó y se equivocó y tropezó e iluminó contigo y conmigo.

Míralos, no están tan lejos de nosotros. También se dejaron encandilar por la belleza quebradiza y la fuerza engañosa de sus años jóvenes.

Esa gente, en su torpe inocencia, alimentaron con chucherías lo que les vendieron como dignidad y orgullo. Y ahora todo se les está muriendo.

Construyeron contigo y conmigo la razón y nos estamos comiendo la consecuencia.

Contigo y conmigo conforman la mirada dulce y comprensiva del maligno.

Esa gente, que como tú y como yo vieron volar Constituciones y Biblias.

Pobre gente espinosa a la que el gobierno les puso un mango.

Saben contigo y conmigo, que todo lo que amamos se va a caer de boca al barro, arruinando para siempre la foto que queríamos enviarle a Dios, antes del examen de fin de curso.

Ay de ti y de mi. Ay de la gente.

La pobre gente a la que hay que entenderle los derechos.

La pobre gente que vive vegetal.

La pobre gente que reclama animal y se construye mineral.

La gente a la que hay que sostener el corazón ciego y la lengua equivocada.

La pobre gente, tan violenta.

La pobre gente, tan ingeniosa.

Tan golpeada e ignorante.

La pobre gente que enseñorea sus diferencias y alardea de sus límites, mientras hace aguas el pan que se lleva a la boca.

La pobre gente, masa enfurecida.

Con su corazón y su resuello, abandonados en mitad de este rincón del universo.

Esa pobre gente que no sabe que el deber y el pesar siempre permanecen encendidos.

Esa gente, pobre sarpullido del Big Bang, enfermedad colosal de este grano de lenteja tan duro, que vaga sin cura ni dirección por el cuajar del altísimo.

Yo ya estoy más que cansado de todo esto, debería confesarte.

Olvídate de lo que puedas esperar de la gente, a estas alturas.

Y Dios no nos traga.

Entrégate.

Vete tú a saber lo que puede llegar a leer la gente en tu cara y en mi cara triste cuando vamos cabizbajos por la calle.

Sólo tú y yo podemos arreglarlo, ahora que por fin nos hemos encontrado.

La gente está sola y aturdida.

Igual que tú y yo estamos solos y aturdidos, en esta digestión que nunca se acaba.

Es por eso y por poco más, que sólo tengo la remota esperanza de que a ti y a mi, de pronto algún día, algo sencillo va a acabar poniéndose de nuestra parte.


Jag.
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EL DULZOR, LA DUREZA



Te vi, y no le hice caso a las señales a la contra.

Te vi, y supe que iba a ir anulando paulatinamente mis compromisos sociales.

La risa con los amigos, las junteras convenientes. El goce de las muchachas desconocidas.

Te vi, y supe que todo cambiaría. 

Que el dulzor de los ideales, el amargor de recien volver de los sueños, incertidumbre de la calle. Todo.

Que todo cambiaría, pensé, tan sólo por saber que tú estás en el mundo.

Malas fatigas pase. Yo sé que tienes ropa especial para las manis. Qué guapa me pareces mientras te vistes con los colores de los empresarios respetables. Y qué bonitas salen de tus labios las canciones de los señoritos.

Ay, en qué mala hora.

Qué blanca y qué tonta eres la mayor parte del tiempo.

Todo hubiera debido de ser una vez más como siempre. Pero te vi.

Jag.
7_10_17


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AMOR

(traduït del català)
Jag.

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A LA VEZ


Quizá será
mucho pedir a la vida
amar y ser amado
por una mujer que comprenda
que contigo
es que no hay manera.
Jag.
6_10_17


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NO TE HAS DE ACOSTAR UN DÍA SIN HABER APRENDIDO ALGO


Yo no sabía que podía haber
tanto gilipollas teniendo razón.
Jag.
4_10_17


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4 de octubre de 2017

Nuestros sentimientos
están en nosotras y nosotros,
en cada una y cada uno.
Son nuestros,
no de nuestros gobernantes.
No dejes que trafiquen con ellos.
Que no los conviertan
en sus llaves
ni en sus armas.
Jag.
4_10_17


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POESÍA YA


Tanto centrarnos
en el amor/desamor,
y pasaremos a la historia 
por el
bollería industrial/colesterol.
Jag.
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2 de octubre de 2017

Humildad y atrevimiento.

Leo y escribo cada día.

Dedico mi vida a crear, porque he entendido que vivir es crear la vida. Y que ese es el único mensaje.

Tengo fe en cosas que no existen, y trabajo en ellas, porque con mi mano y ayuda, son realizables. Esa fe es por mí, y por, y para los demás.

No sabemos quienes somos, pero construimos lo que vamos siendo.

Somos únicos y somos parte del todo. Somos prescindibles, pero insustituibles. Con esa conciencia, dedico mi vida a creer y a crear, y alimento cada día la capacidad crítica de mi mente, y la amplitud de mirada y escucha de mi corazón, pues soy consciente de que soy responsable por lo que se lea, fuera de mí, acerca de lo que hago y lo que soy.

Lo único tiene que saber convivir con todo lo distinto.

Quiero que mis cosas sean útiles y divertidas para la gente. Y pertinentes, al menos en un momento determinado.

Crear es humildad y atrevimiento.

Este es mi país. El gobierno es mi conciencia, y todo el mundo cabe.

Jag.
2_10_17


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Creo que el sentido común, que es lo que sostiene a las personas por sí mismas, no cabe en ninguna forma de gobierno/gestión de colectivos.
Y también creo que las personas, una a una, somos al mismo tiempo la maravilla y la alimaña.
La verdad es que hoy no estoy para opinar de nada.
Jag.
2_10_17


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Yo, también.

Yo
también
me quiero ir
de estas maneras
de país.
Jag.
1_10_17


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29 de septiembre de 2017

Hairy

God shave the Queen.

Jag.
29_9_17


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Y qué le digo.


A veces esa ciega honestidad,
es que lo siento,
es que lo creo.
A veces esa honestidad niña herida,
honestidad limpia y tonta,
es lo que quiero, honestidad
del capricho por una
desnuda verdad sin más allá
que penará de hambre y de frío.
La honestidad de la sinceridad
sin rienda, como debe ser,
sin miramiento
por cómo ser pudiera.
A veces, ay,
te tengo delante,
cuánto te amo
y cuánto desde mi honestidad
que no lo sabe decir
más que al viento
cuando estoy solo
aquí abajo encerrado.
A veces, ay,
cuánto te amo y qué lejos
mi rayo de sol en la puerta,
qué lejos mi abrazo comprensivo,
qué lejos mi beso acogedor.
Y cuánto de este calor malvivo,
tan callado, desperdicio.
A veces esa honestidad niña tonta,
es lo que siento,
es lo que creo,
es lo que amo,
y tengo que dejar de mirarte,
y que no haya más palabras,
si no lo he de sostener
profundo extenso
intenso prolongado.
Es siempre y es ahora mismo,
ay, honestidad,
mi tonta querida limpia
blanca niña inalcanzable.
A veces enardecido,
tan sólo honestidad y ay,
qué le digo.
Porque él tenía toda la razón.
Honestidad blanca
linda niña,
cállate la boca.
Honestidad
no la sigas,
si después de tu palabra
no la puedes mantener.
Jag.
29_9_17


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26 de septiembre de 2017

WABI


1- No es por razón ni por pasión.
2- Dios todavía se lo está pensando.
3- Quién mierda quiere exactitud en este mundo de ladrones y mezquinos enardeciendo a los ignorantes.
4- Quién se atreve a suspirar por la perfección en este juego adulterado.
Jag.
26_9_17


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COMPAÑÍA


Es que alguien
te comprende,
y sientes
que te lo quiere
hacer entender.
Jag.
24_9_17


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