23 de febrero de 2016

EL RAYO DE SOL


Cada día,
sobre esta hora,
en la puerta de La Leñera,
da de lleno un rayo de sol
que lo inunda todo de luz.
Supongo que será culpa
de los tiempos
de los que vengo,
que me vinieron
de oscuridades
y descarnes,
pero desde
mi callado corazón
este rayo de luz
se recibe
como una esperanza
que no esperaba,
una suerte que
me ampara y
de la que no sabía
el existir.
Jag.
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22 de febrero de 2016

Soñar


es más lícito y constructivo
que ir 
parcheando
la realidad.

Jag.
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Cuando lo digo


no tengo
otra forma
de decirlo.
Cuando no lo digo
estoy buscando
otra forma
de no decirlo.
Jag.
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LA CUESTIÓN SINIESTRA

¿Y si siento
que sólo quiero
estar a ti abrazado,
qué voy a hacer
con mi vida?
Jag.
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QUERIENDO A QUIEN QUEREMOS

Queriendo
a quien queremos,
sin querer movemos, pues
llamamos a la piel,
abrimos el corazón,
entramos en el alma
de quien no sabemos.


Jag.

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RAYAS


No sé ir a las cosas, a los sucesos, las personas, como quien vive haciendo fotos, degustando. Me acaban enamorando sus almas, el suspiro que les alienta, encontrando todo el respeto, la atención que de mí merecen. Y desde mí, cala mi contacto, porque todo es maravilla y me subyuga, y me entrego y me desprendo de mí.
Todo lo que toco, todo lo que trato o siento, acaba siendo complicado.


Jag.
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17 de febrero de 2016

La cara que tú me ves,

es la cara de mi trabajo de siempre. La cara de andar cruzando alegremente encrucijadas, tempestades del Ser, e ir sintiendo aún en la negrura que por dentro, una pequeña llama de luz y de calor, escondida, persistente, claridad de llamarada y fulgor regenerador de la verdad promete.

La cara que tú me ves viene a ser la cara del amor a toda costa. Sí, ése que no vemos, pero que siempre está en camino para salvarnos. Es la cara del paseo neblinoso que tantea inseguro hacia el destino ineludible del amar aún ninguneado, malvestido, incomprensible y desperdiciado; es la cara del pertrecharse malamente para la vida corriente, y amar aún cuando encaras frente a frente que la Verdad y el Amor se dan frecuentemente la mano para irse con imbéciles de picos pardos. La cara de un desayuno en el que solo reciben besos los gatos.

La cara que tú me ves es la de amar aún cuando el espejo se torna contendiente, y carga de colmillo la sonrisa, y metaliza la compaña. Es la cara ésa que tú me ves, la del amar de corazón seco y saliva de emergencia, el amar del qué nos queda, del dame lo que tengas mientras se nos acaba la primavera, del ya comprenderás cuando me salga del coño la hondura de la laxitud emocional que te tengo, tú espera ten paciencia y no te vayas que me has pillado en un momento raro. Es la cara mía del comprende que no estoy en el amor TODAVÍA, pero estoy entrando poco a poco, tú espera eternamente fuera a que salga a fumarme un cigarro, pues parece que me tardan en salir en dulcísima barbaridad las escasas palabras de mi boca, ya te digo, si eso yo te llamo.

La cara que tú me ves es la del confórmate con la propabilidad de los resbalones de mis labios, la del calor que te inventes y la de la hermosa abstracción de un abrazo de paso.

La cara que tú me ves es de color cuánto vales y qué maravilla eres mientras quedo con él de vez en cuando. Y cuánto te quiero cuando no estás delante, y es la primera vez que me pasa, y a veces das miedo, y con tu intensidad buf no puedo, y por si me rindo mantente el ojete depilado, que mira que Cortázar, no vaya a ser que.

Ay, ay, si tú supieras de la alegre violencia del sincerillo ardor que,
tengo,
guardado,
para ti,
amor,
ay, amor,
si tú supieras,
si tú,
me comprendieras cuánto y cómo,
si tú me entendieras cuándo, y el qué,
el porqué de la manta que tengo encima,  y pasando a la carrera andando,
yo me tiro porque me toca, lindo caserío que soy de buen comer y perdón disculpa lo que te dije y quedó por escrito en ese momento que no sé, y la deducción no vale, y no te pincho ni te miro porque no me sale, y en libertad ya tengo pulpos aceptados como compañía, enganchados en el vivillo, en el bies, que estoy cubierta, que lo sepas, del derecho y del revés.

Esta, esta cara que tú me ves es la de mi trabajo de siempre, la cara de amar sobre todo cuando nadie mira, esa cara boba de sopa de letras para todos, aunque no hay carne para tres. La cara esa, la de ir respetando el amor por lo insulso y ponerle cara a la pelea contra la estupidez, contra la tuya y la mía, la mezquindad hediondez sin claudicar ante lo convenido, la bajuna majestad de la medianía, y tragarme el sentido de vivir en la pelea sin cronómetro del más solo que la una y te bajo la luna sin la falsa moneda del oro y del moro. Y lo hartito que estoy de doler.

Esta, esta cara que tú me ves ya no pelea por tu boca ni besa tu foto del baño. Esta cara que ensayaba lo junto, ha perdido a los puntos en desordenada caótica desbandada por la absurda carcajada de una unión que no unía. Ya me ves. Esta cara, olvidada su hambre y su sed, es la de limpiar pegamento barato, de quitar la pelusa del velcro del chino, la cremallera mellada, el botón que te falta, el nudo que no ata y rodilleras por si las debilidades de mi ser. Esa cara que te tengo, ya me la ves,  de orgulloso y prisionero, adalid peregrino, delfín descastado, cabalgando por los campos del azar o del destino, sorteando amores de poca monta, felicidades de película, adhesiones de nivel tatuaje mal borrado, sorteando mierdas del enemigo entre el fragor de la batalla, y en los cascos, los rudos ecos de my heart still belongs to you, por todas partes, olores, sabores de otro que se me agarran, ardores y resabios que traías en los bolsillos en la piel.

Esta, esta es, la cara que me ves, y se te vicia el flequillo por los nervios, por el frío, por la ansiedad de las fiestas de antes, es mi cara descompuesta y sin horizonte, la de haberte amado sin registro, sin respuesta de la era verdadera, la de amarte aún después del pin, pón, fuera, amarte poniéndote a mi favor aún en mi pesar, confiar malamente, respirar ahogado, decidir por cansado y morder al aire inútil sabiendo que se han ido tus labios.

Esta es mi cara aún cuando te vayas. La cara mía de siempre, la de amar cuando hablas y estás ausente, amar aún cuando el amor no está en ello. Ya ves, qué tonta posición la mía, amar por si me pilla la llamarada del consumirse definitivo, no vaya a ser que me encuentre frío en el desentreno, definitivamente mal ejemplo para niñas y niños de lo que vive y muere en blanco y negro.

Esta, esta cara que te tengo mientras te alejas.La de amar con toda la vida y con toda la queja amar, y saltos de la decepción al ninguneo y que el dolor no me pueda, y que el resultado no me marchite, y amar al amor por encima por debajo, y estar con el amor de lado del todo, y seguir así, tontamente hasta mi fin la cantinela.

Esta, esta cara que tú me ves es la de hacerle sitio al amor que me viene, olvidar en lo posible lo que ni en bandeja de gata me sabe querer.

Es la cara que tengo, la que tengo que mantener, porque es la de mi trabajo de siempre, la de caminar sin maquillaje ni andamio por este mundo con las cartas marcadas, la cara mejor que de corazón en la vida este hombre puede poner sin faltar al honor de la hondura de su piel. Ésa, esa es la cara de mi duelo levantando la barbilla, esa, esa es la cara mejor, mujer yo te lo explico, en la soledad ardiente del poema que me cura esa, esa es la cara que tú me ves.


Jag.
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11 de febrero de 2016

No sé adónde meterme.

Este mundo es: descuido y al cuello. Parece a veces un concurso de tener la razón, de mantener ante tí misma/o el culo a salvo. Y no es así. La negociación no acaba, no somos libros ni películas. Yo no quiero hacer daño. No soy así. Trabajo cada día para no echarme a la calle con una antorcha en la mano. Tengo aliento y razones para eso, ya tenía ganas de soltar dentelladas asesinas desde los dientes de leche. Que no se me engañe nadie con mi modo naïf, que no se me confunda a mí mismo con mi apuesta por creer en el amor. Trabajo cada día, no en mis imágenes, no en mis letras, trabajo en hacerme mejor, que nadie se engañe, que nadie se quede con la estúpida cáscara de las cosas. No quiero que me reconozcan por la calle y que gente que no me conoce realmente cuelgue pósters míos en su casa. No soy una mala compañía, trabajo contra eso todo el día. Es ése mi intento, ya ves, tan débilmente humano. No quiero marcar con cicatrices mi paso por las personas que me tratan, no quiero dejar un rastro de fuego por donde paso. Sé que éste párrafo delirante tendrá otra vez como resultado un al cuello, un ahí está tu debilidad, y a ella me aúpo para mantener mi conciencia a salvo. Allá cada quién, allá cada cual. Yo mismo estoy cansado de que la gente que me trata se asome a lo que hago desde el balcón de una moral que no contemplo. No voy a hacer eso mismo. Pero yo no sé adónde meterme. Lo que hago me encierra en mí y me vuelve espinoso como un canario que canta para que te acerques y que muerde si tocas la jaula. Los textos no me sirven.
Todo está equivocado. Tengo que encender la luz. Y tiene que ser desde dentro.
Jag.
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10 de febrero de 2016

MÁS ENTERO, MÁS VALIENTE

Sí que es verdad
que queda el poema.
Más entero,
más valiente y capaz
que las personas.
Hay que aceptarlo
como un bien
que nos supera,
que mejor preparado
que nosotros
para sostener la verdad,
se va por sí solo,
se nos echa
a recorrer mundo.
Jag.
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EN CALIENTE

Aquel
mandoble
en caliente.
Aquel
yo no sé
que tanto dolía.
Jag.
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9 de febrero de 2016

Este amor, por ahora,

es un no parar
de no vender.

Estoy agobiado por todo
lo que no tengo por hacer.


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Yo, campeón emocional,


debería saber
a qué botón le di:
he ido a por café,
y por la cara,
al volver, he visto
que todos mis dolores
se han actualizado.
Jag.
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Quiero que pase ya


este tiempo de saber
que en la vana ilusión
de tu compañía
me he desperdiciado.
Jag.
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MEJOR


Para color,
el de los ojos
de quien 
te sabe querer.
Jag.
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HUMANO

Me he cagado sin querer
en
la palabra de los valientes.


Jag.
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POR SALVARNOS


De matar de nada, de morir del todo, me salvan mis canciones.
Aunque a veces, tan pobre tan oscuro, que sólo hallo negra nota letra herida para los patéticos cantos por tu cobardía y mis equivocaciones.

Jag.
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8 de febrero de 2016

TODO LO QUE LLEGUÉ A DESTRUIR

Una gota de amor, cuando
todo es amargo
es lo único que importa.

Una gota de ganas de vivir, cuando
todo está oscuro
impenetrable sin remedio, es
lo único que importa
lo único que a tí y a mí
nos salva.

He pasado, debo confesar,
por los lugares de la rabia
desprecio por tu dejadez, absoluto
escepticismo descreer en la bondad
la pertinencia de la enseñanza
que tu presencia en mi mundo
traería consigo.

Me rendí,
debo confesar, y del amor ciego
te he bajado, y te me caíste
del púlpito fascinado,
de la costumbre de tus besos
en la mañana renegué,
desayuno con pedantes
dejé de sostener y todo
parecía encaminado hacia
un mundo gris que en olvido
sala de lágrima la parte
que tú ponías, sin querer,
en lo de sentirme querido,
en lo de sentirme guapo y echarme
al mundo sonriente sin condición,
flotante, ligero y
campeón mundial de lo esperanzado.

Todo lo llegué a destruir, amor,
el verso que te daba
la paciencia que te tenía
el rayo de esperanza, la calor
que te guardaba y el constante
cuidado que en la vela
en silencio alimentaba.

Y solo, al final
de cada poema que se me agota
al final de mi mundo
que redondo esfera
las estaciones de la piel
de la mente el corazón,
la respiración el resuello
en alegre entristecer
el ciclo me repite,
solo con ese casi rutinario
acontecer de la sobrevivencia,
encontrarme
únicamente la lección
de mi curiosidad
de vivirte en lo que pueda,
el beso que yo soñaba
el ardor del abrazo ansiado.

Ahora sé que lo contrario
es un inútil cansarse, burda
señal y forma de la muerte, canción
de lo vacío irresponsable
con quien soy y con la especie,
sinsentido amargor
del prolongarse extenderse
sin mesura en lo hastiado.

No hay dedo
no hay lengua
que la apure.

Una gota de amor
que inexplicable
nunca acaba
tienes en mi vaso.

Tú acuérdate, tan sólo te pido
un segundo en tu desvelo,
encarando la certeza
de la absoluta negrura,
y piensa
en la gota que te tengo.

Acuérdate de que te amo.

Ya sólo con eso
a mí me basta para que sepas
que pongo mi intento,
mi parte
en tus ganas de vivir.


Jag.
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4 de febrero de 2016

AMO SIN REMEDIO


lo que se te escapa y no conozco.
Y ciego de frío ardor descastado
abro los ojos, pongo mi casa confío
en los rincones que no barres
en alcobas que no ventilas,
esos humores tuyos que
no entiendes no esperas.
En eso
mantengo callado
el aliento de mi alma desde dentro,
en esa canción incierta
presentido libro por escribir
que para ti para mi
va derramando vida tu naturaleza.
Jag.
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3 de febrero de 2016