31 de agosto de 2015

Pasará

el pasar de las preguntas.

Pasará cuánta luna por sobre
las antenas del vecindario, atravesando
salidas de plano por la ventana de mi cuarto.

Pasará como mínimo lo incierto
y seremos satisfechos
o bailaremos solos, tristes,
nuestras canciones propias
sobre lo decepcionado.

Pasaremos manchas de humedad, superaremos
despiste contradicción y diferentes
modos de soledad y de pánico.

Pasará lo que pase natural
y hoy no sabemos y nos pondrá
un sitio de dolor o de éxtasis,
y eso también pasará.

Por encima de todo eso
te estoy amando desde el minuto primero
de un tiempo que llamo nuestro,
y a cada cosa que va pasando
yo le voy poniendo un poema, que desde mí
te celebra cada verso
por existir simplemente
ahora que te escribo.

Te busco la llamada justa
para que mi entusiasmo
lo tengas presente
cuando todo eso que no se escribe
nos haya pasado.


Gràcia_29_8_2015


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Releo

por fin el libro
del desorden organizado
(elegí otra vez el modo más largo)
en la casa en las bibliotecas la playa
algunos parques.

Y creo en ti sin ver, y sé
que voy leyendo,
en el modo más largo,
contigo de la mano.




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Es MUY chungo

decir te quiero
y parar el carro.



30_8_2015

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CALIDAD

Tengo un bolígrafo.

Tengo la boca
a punto de estallar.
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30 de agosto de 2015

TE DEDICO

mi definición de cansancio:
ella que no llama,
y tu cuerpo precioso
que no me dice nada.




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El mundo amanece

y la vida avanza
porque el polen acaba
encontrándose
con su lugar propicio.

Y no hay mucho más. Gracias.

Feliz día para las mujeres.

Pensando en todas
y amando en singular.
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27 de agosto de 2015

ÉSTA ME LA SÉ


Eros, dos puntos, amor romántico,
Philia, otros dos, amor entre amigos,
y Ágape, atentos, el amor redentor que viene
por el bien de todos los hombres.

Ay, tú sólo siéntete tranquila
en la sillita de lo que ya conoces,
dame la mano
y ponte un disco, importante
que dejes
algunos tuppers preparados,
agua de beber
en abundancia suficiente,
un poco de gusto por nuestra suciedad
y aguacates,
y frutos secos sin cáscara,
deja lo que te importa
a salvo de las corrientes de aire
y entrégate a nuestro estribillo, sin más. Tú
guárdame un ratito
de locura comprensión, que tú sabes
que te miro
a los ojos frente a frente y me tengo
que poner de puntillas ahogado
en el torpe
en el malevo atisbo imprevisor
de que no te voy a dar abasto.

Yo miro lo que hay
y tengo que coger carrerilla
y te pido un poco de lo que dueles,
un poco de
Can´t forget confiado, trozos,
en suma, de aliento
sano consecuente
honesto emocionado, una parte
medio definitiva
de nuestra verdad
que se escriba con saliva, coge,
ya te digo, lo que quieras,
de lo que te tengo
en mi corazón ahorrado.

Ay, amada
irrespetuosa duendecilla,
just as the baby cries out for its mother
déjame que te improvise un poco,
déjame que te haga
dibujitos de vientos, metales a mediodía,
susurros atmósferas
alimenticias desquiciadas
con el sol dando caña
en los visillos cerrados.

Muerde lo que quieras, claro,
especula, aventúrame,
ponme en duda mirando pa Cuenca,
ponme perdido
de líquidos de invasora, dame,
dame todos los litros
de tus caldos de tirana,
ponme todo el amor en los golpes,
que no tengo más deseo
que tu jadeo de ternura, todo
lo que entiendes por pasión
puesto en flor de grito, quiero
la extensión de tu ansia,
bordear tus lluvias
sin tiempo ni partitura, déjame
amada tu canción para siempre
y no me pierdas un segundo
en hacernos
listas de improbabilidades,
lamentos, desmayos. Tú sólo
pelea para que no se nos muera
lo digno, para que a estas alturas
no se nos decepcione
ese tanto batallar callados.

Mírame, tiéntame, como
si no hubiera nadie
vigilando la verdura del mercado.
Amanéceme cuando quieras
con todo tu querer sabio,
no se me ocurre
más deseable itinerario
que mi espalda dibujada
con los pentagramas
de tus arañazos.

Dame, dame un poco de atención,
pues te amo
y nadie vendrá a ayudarnos,
déjame un abrir por aquí,
déjame un mantener en sitio fresco,
si sabes lo que te conviene,
déjame un ver más
traducido por Bing,
un ochentayocho por ciento completado,
un resquicio
para que de dentro a fuera
acabemos poniéndonos colorados.

Yo miro lo que hay, yo miro
cuánto amor te cabe, querida,
imagino tu olor por la mañana,
el pequeño calor de tu cara
despidiéndose de la sábana,
y me la suda Eros,
y que le den a Philia, y Ágape,
por mí que explote. Yo te murmuro
y se me borran las clasificaciones,
yo te mascullo en el nombre de la madre,
y aunque te quedes sentida
en la sillita de lo que conoces, de mí
vas a recibir por todos lados hijamía, yo
humildemente hago notar,
observo lo que

ay, qué piel más bonita
se te va a quedar.




26_8_2015 




26 de agosto de 2015

A SALVO DE LAS CORRIENTES

A veces me tiro
como un cuarto de hora en tu post.

Bueno,
una manera facilita
de estar contigo
un tiempo en un cuarto.




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25 de agosto de 2015

Por amor, sencilla

mente pido a tu corazón
que no te me encimes toda
vía, y de favor no permitas,
no dejes que me debaje,
tengamos la fiesta
del respiro acompañado,
tengámonos proponiendo
un latido sencillo
de dos empujes que se acuerdan.

Tú sabes que
me entiendes cara cara,
tentarnos con las yemas simplemente
sostenernos labio a labio
hambre y bocado
que se miran a los ojos.

Con tantas y tantas
palabras dichas, hoy
espero tu llamarada. Date
cuenta de que
mi mano a la tuya
le está deseando las caricias,
abre
entonces,
sin más,
mi corazón sin llamar,
mira de tomarte
tus libertades paso a paso
hasta que en mí
te encuentres tuya.

Y ámanos a reír por ahí, mujer,
si llueve demasiado,
si truena a tu disgusto,
sabe que yo no querría otra cosa
que sentirte acogedora
en mi casa de piel.


Gràcia 25_8_2015

IRREFLEXIVO SINGULAR

Aburro.




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17 de agosto de 2015

Los pies me huelen a fuet,

el aliento
a flor marchitada.
Ha acabado amaneciendo,
ordenador prestado, pan que descongela,
un martes simple.
De lluvia y amargor.


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15 de agosto de 2015

Si pienso por la mañana

que la que yo sueño
no me está soñando,
me acabo preguntando, ¿entonces
tanto soñar y luego despertar
para qué?

Y el día avanza, sí, pero
va cojeando,
como con una cosita jodida
por dentro.




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9 de agosto de 2015

Me está pesando la fragilidad de las cosas.


Dudo ahora de la confianza que ponemos
en ese oscuro desmadejarse
que nos impone
cómo tiene que ser todo.




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Puedo pedir a la vida

y puedo aceptar de la vida, que es otro tema.

Puedo no conformarme, estirar el cuello,
la mano. Puedo hacer
por ensanchar las costuras del corazón y pedir,
pedir cosas que necesito y formar
mi mundo con material que no tengo.

Puedo amar valiente, sin irrealidad
ni heroísmo barato, puedo
moverme en el sueño que quiero, y
caminar despojado,
desear ofrecido y amarte sin más,
aún en el vacío,
el tiempo necesario.

Puedo asumir el silencio, la frustración
hacia la que el deseo nos guía,
sin remedio,
en alegre cuestabajo, puedo
hacerle sitio al dolor de vernos
repartidos, distantes,
despistados o mal entretenidos.

Imagino en mi normalidad
el sabor de tu sudor, el aroma
del arranque del cuello, mientras
tu quejido tierno se une
al susurro de las sábanas,
y arañazos, no creas,
y besos en las piernas, aunque
la tostada haya caído
por el lado de las cosquillas, sabor
a sangre de tus labios
mientras me pides más, y más
y más furor enternecido
en la prisa de los dedos
que se eternizan
en tus párpados. En fin,
cosas fáciles de imaginar,
habida cuenta de que lo deseable
está por el mundo repartido.

Pues no, querida. Puestos
a tenerte imaginada,
podría haberme quedado
en la fantasía facilona de que
estando en el trabajo, una parte
de nuestra noche de amor te duela,
que andes un poco despistada, entonces,
y con cada saludo,
tu media sonrisa
y pienses
ay, si tú supieras. Podría
haberme quedado colgado
en la fase del suspiro, la fase
del ulular del puma y
el balido del caballo, entonces
hubiera tenido de sobra
con un olor de saliva tuya
que al moverme,
me sube en mi casa,
por el cuello de la camisa.

No, querida. Puestos
a encontrarte imaginada,
prefiero ir más allá
de tus piernas abiertas, puestos
a pedir a la vida, te abro
del todo el grifo
de mis secretas
desvergonzadas fantasías .

No quiero ser un amante mainstream.

No quiero poner mi amor
y morir en ti de normalidad,
como una canción de verano.

No puedo dormirme en la fe
como un monje vegetando.

Para ti y para mí yo pido
que sonrías porque existo
cuando no vemos nada. Que
estando sola me pienses
una palabrita
y se te escape una gota,
la que quieras, la que quieras,
que pases por mi lado
y quieras coger mi mano de improviso,
un beso en el hombro
mucho antes de pedirlo,
que sientas vacaciones
en nuestra habitación cerrada
sin hablarlo. Sin prueba
ni alegato yo sé
que somos fuertes
para sentarnos en silencio,
mirando al infinito unos instantes,
y saber cada cual por dentro
que ese es nuestro sitio.

Yo quiero que me quiera tu piel.

Yo quiero que me ames
y te me hagas un río de sinrazón.

Pido contigo
una muerte lenta,
al lado de tus ganas de saber
de qué se hace todo esto.

Me pido saber a ciencia cierta
que valgo para que desde las entrañas
te sirva de compañía.

Puestos
a pedir a la vida,
puestos a pagar lo que se deba,
quiero vivir a tu lado
el sordo precipitarse
de los acontecimientos,
la fría constancia
del sinsentido, y el mantener
una llama mínima esperanzada
entre nuestras manos. Ya que la vida
es levantar la barbilla y caer,
no pido menos
que verme incluido
en las cosas que te ayudan.

Venga lo que venga,
quiéreme en ti,
a tu lado, déjame respirarte cerca,
guayaba pepino
dignidad madreselva. Ven a mi lado,
aunque te quedes en el sitio.

Ven, que tenemos que hablar
pienso que gozosos,
de un cierto
innombrable bien
que tú y yo atesoramos por dentro,
y desde la oscuridad
nos acecha.

                                                 Gràcia_9_8_2015




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5 de agosto de 2015

Me asaltan trozos de cosas


que no sé manejar.

"...Entonces, imagino, compruebo, que también tienes, como yo, tu poco de ahogo y debatir en las entrañas, tu poco de andar el día nerviosa y no preguntar nunca nada.

Y te pienso tan lista para entender mi naturaleza, y eres tan pedernal de mi carne, tan frescor de viento olor suspiro hembra, que por dentro me recorres, y me ensanchas, y por qué no te quedas."

Y de un lado a otro, en todos los sitios me sobro.

Te llevo conmigo sin remedio, y no sé hacer lo que viene,
y no me hallo,
entreteniendo malamente negruras
que imagino solo.

Estoy cuidando sin prisa tu paz, asiento los pies,
subrayo mi apuesta, aunque
me marchito lento, tan calladamente.




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1 de agosto de 2015

ENTENDIMIENTO

Un amigo ha colgado en su muro "Instrucciones para amar", de Cortázar.

El texto me ha noqueado dos veces, claro, la primera en la biblioteca y la segunda aquí. Algunos textos, de alguna gente especialmente acertada en la traducción de los debates que suceden en la oscuridad de las entrañas (las suyas propias, las de la gente), inspirados en la tarea de convertir en palabras esas cosas que pasan por dentro de una, de uno (cosas que, por otra parte, raramente se originan como palabras), esa gente, con su texto que nace ronroneo incomprensible en puntos ilocalizados del aparato digestivo y deviene palabra hermosa, esa gente, con ese texto, digo, suelen conseguir en mí dos cosas.

La primera, al leer, me pone ante los ojos la certeza de que el alrededor del texto, el que escribe, y el que lee, están hechos de ingredientes que coinciden, que aunque no estén compartidos desde un primer momento, sí que son perfectamente sumables, y tienen potencialidad para conformar un todo, como mínimo útil para las tres partes, desnudando, de paso y a mi entender, uno de los más bellos alicientes de las artes: la posibilidad de construir un entendimiento en común, basándonos en la reciprocidad. En dicha relación, las habilidades del artista, la obra resultante en sí, estarían puestas al servicio del encuentro, serían meras herramientas que lo posibilitarían. Sí, suena a abono para la decepción, pero esta posibilidad es una verdad como un templo. Y todo se nos acerca cuando lo contemplamos como posibilidad.

La segunda cosa que me viene con esta lectura (y creo que también puede ser aplicable a los demás lectores), es la sensación descolocante de que sí, podemos tener ingredientes compartidos (muy bonito todo), pero los del lector, al menos los de un lector como yo, eventualmente maldormido, nulo desayuno, la cabeza como un bombo, el corazón desbocado, los ingredientes del lector, digo, antes de encontrarse con el texto y sus alrededores, esos ingredientes estaban, pero no estaban removidos. Y no suena muy correcto que proyecte sobre el resto de lectores las sensaciones que se me agarran a mi: que antes de encontrarnos con los alrededores de esos textos que primero nos ronronean y después nos estupefactan, antes de eso, somos como vasos de gazpacho olvidados en un ángulo de penumbra, formas extrañamente transparentes con la dignidad a la altura de las rodillas. Si en ese momento previo al encuentro con el texto, alguien nos preguntara tú quién eres, tú de qué estás hecho, pues sin querer les engañaríamos con una respuesta imprecisa de aguachirri aceitado vagamente picante, con recuerdo a limón, y remotas sensaciones de verdura fresca triturada.

Lo que ocurre cuando nos encontramos los lectores con uno de esos textos, es que nos sentimos como más acompañados, no sé, como que el mundo es más cálido. En realidad, es que al removernos, el texto nos vuelve a actualizar nuestras esencias. Esa sensación de redondez, de completitud cuando leemos un texto que nos llena, que nos encuentra, cuando ese texto nos deja un sabor bueno en el alma, algo que nos pide contarlo a alguien, compartirlo, y besar a los niños hasta que se cansan, ese sabor no son sólo el sabor y el alimento que pone el texto. Lo sentimos redondo y completo porque el texto, al removernos, ha añadido al todo el sabor completo de nuestra persona, el aroma de lo que realmente somos.

Inconscientemente nos reconocemos en los alrededores de esas letras.

Y el texto que ha colgado mi amigo, me ha sobrepasado dos veces, una en la biblioteca, otra aquí, y he copiado a mano en mi libreta "Instrucciones para amar", de Cortázar. A veces, como lector, uno se siente tan en deuda, verdad? Yo lo he copiado y me he quedado igual que antes: ansioso, maldormido, la cabeza como un bombo, el corazón desbocado. En fin, que después de leer una y otra vez, y acabar todas esas veces mirando al más allá, me he quedado pensando, también, que si he planteado la ilusión de que escribir y leer sean un acto de construcción recíproca, después de leer el texto de Cortázar, qué menos que intentar colaborar en la construcción de lo que no sé, poniendo con mi texto una manita de algo, al menos, no?

En el amor, el texto hace al escritor, y el lector, sólo con su atención, ya hace al texto noble, útil y hermoso.

Y no hay jerarquías en el amor. El que escribe, el escrito y sus lectores, estamos sentados alrededor de una misma mesa, porque lo único que verdaderamente importa, tenemos que construirlo entre todos.


 
1_8_2015

Gràcia_Barcelona.